Poesía dedicada a los niños de la calle:

UNA SOLA ESTRELLA DE MAR por Loren Eisley

Mientras un hombre caminaba por la playa reflexionando sobre su vida, uno de sus pensamientos giraba en que no importaba cuanto intentara cambiar las cosas, parecía como si cada intento que hiciera el viento se lo arrojara de nueva cuenta a la cara.

Sintió un crujido bajo sus pies y mirando hacia abajo observó que la playa estaba cubierta por miles y miles de estrellas de mar que habían sido arrojadas a la playa por la marea. Continúo su paseo pensando en lo cruel que era el océano ya que todas esas estrellas estarían muertas al amanecer.

Al poco rato se encontró con una mujer que arrojaba al océano las estrellas de mar. Él le dijo: "Por cada estrella de mar que lanza de vuelta al océano hay tres más que serán arrojadas a la playa, ¿cómo es que lo que hace podrá hacer alguna diferencia a esta situación?. 

La mujer lo miró pensativa, recogió otra estrella de mar, la lanzo al océano y sonrió al contestarle: ¡Ha hecho una diferencia para esa!

LA NIÑA QUE VIVIA EN LA MUERTE  

Aún sigo aquí, No importa si no lo notas, Yo sigo aquí, Me he caído muchas veces, Pero no estoy rota, No me he roto aún, Nací hija del subordinamiento, y madre del porqué, Oculta en las sombras, de lo que puedes ver, pero pretendes que no existe. Yo sigo aquí, Un pasado rasgado por las calles, y un futuro incierto, Aun hay esperanza, Aún hay esperanza, Un canto al destino, un canto a la curiosidad, Aún hay esperanza, Aun hay esperanza. Jamás veré lo que está por venir, Como jamás predije lo que sucedió, Un secreto oculto, Una verdad sin dueño, Una vida vendida a la sospecha, Aún hay esperanza, Aún tengo esperanza. Una mochila lleno de sueños rotos, pero una joya de sueños cumplidos. Si es que alguna vez soñé algo, yo se que se cumplió. En algún lugar de mi interior, me he caído, pero no estoy rota, siempre hay una señal, de que me levantare otra vez, De todo se aprende, de todo he aprendido, No confíes en quien te diga: Confía en mí Pero siempre existe el momento, para confiar. Y yo confío en tí. Pues la vida es un eterno no saber, Cambiar, Aprovechar Y Sacar Lo Mejor De Cada Momento, Sin Saber Que Pasara A Continuación Y siempre tener en cuenta... Las personas pueden morir; los sueños, no.